La observación va más allá de la acción de mirar. Un ciego tal vez no podrá ver, pero si podrá observar.

Esto puede sonar contradictorio sin embargo no lo es según vayamos adentrando en el real significado de las palabras, dejando atrás las connotaciones superficiales empezaremos a comprender.

El silencio que va más allá de la quietud del ambiente y del reposo de nuestro cuerpo. El silencio de nuestra mente.

Y en tal estado de dinamismo que puede uno percibir con claridad todo aquello que ocurre, alrededor, más allá y dentro de nuestro ser

Fíjese que he dicho dinamismo. No existe pasividad en la observación todo lo contrario. El silencio en nosotros crea un estado tan intenso y profundo, que permite la percepción de aquello nunca concebido antes

El silencio de la mente solo puede provenir cuando esta se encuentra libre de pensamientos; ya que solo así se puede observar el presente, en el presente, y no con el pasado, esto implica un alto grado de conciencia.

Y nuevamente esta conciencia no puede venir a través del pensamiento puesto que en el momento en que estamos pensando en estar conscientes, dejamos de estarlo.

Por lo mismo, el estar consciente es también del presente y el pensamiento del pasado.

Una tarea difícil realmente difícil. No estamos acostumbrados a ser libres. Estamos demasiado arraigados en la ilusión del “yo”, “Mi” y “mío”

Elaborado por: GM Lily de Haro

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