El hombre no es únicamente un cuerpo físico viviente, y si hablamos de una persecución de la infancia y de la víctima infantil, vemos al hijo del hombre, al hombre, este ser superior que tiene particularidades propias dependientes de otra cosa distinta de que circule la sangre o tengan músculos un determinado equilibrio.

La característica del ser humano es una cosa muy sutil: la inteligencia y algo más indeterminado de lo que hablaremos más adelante, constituyendo la vida espiritual. Entonces surge algo comprensible para todo el mundo por el hecho de que entonces el niño es víctima desde el punto de vista del equilibrio de la inteligencia, de la fuerza de los sentimientos, de la amplitud de los mismos que caracteriza precisamente a todos los demás seres vivientes: la Humanidad…

Elaborado por: GM Lily de Haro

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