El circo de la Educación.

A medida que pasan los años, voy descubriendo nuevas señales que permiten ir observando las Instituciones Educativas y la tarea de educar desde otras perspectivas, equivocadas o acertadas, no es el punto central de este escrito, sino evidenciar lo que acontece en lo cotidiano que se vuelve costumbre y se logra transformar hasta en practica docente educativa.

Es costumbre en instituciones públicas y privadas, recibir diariamente o por lo menos tres veces a la semana alguna madre o padre de familia, dando sugerencias a los “maestros”, sobre las cantidades de tareas, las formas de enseñanza, los recursos que se utilizan, la calendarización de los exámenes, por mencionar algunos, los padres olvidan que los maestros/guías han estudiado para atender a los niños, y entre otras muchas cosas, abordaron el tema de la didáctica, la utilización de recursos, etc.

Olvidan que las noticias y las tendencias en las redes sociales, televisión, libros, revistas, o cualquier otro medio de difusión, son “novedades” educativas que aplican a cierto contexto o población con las características propias de esa comunidad y que obtienen éxito, precisamente porque responden a su realidad, es decir, no se trata de seguir recetas de cocina o buscar “copiar” ideas o seguir tendencias por el mero hecho, de que a otros si les funciona.

Es costumbre, responsabilizar a los maestros, guías, directores y a la misma institución de “todas las malas costumbres”, que los hijos toman, la falta de responsabilidad, de entusiasmo, decir groserías, las malas amistades, las malas notas, la falta de concentración y atención, por mencionar algunas.

Los padres han olvidado que la tarea principal de la educación es generar espacios de desarrollo, para que se consoliden los procesos de aprendizaje, no es formar a los estudiantes en actitudes y valores, eso les corresponde a los padres.

Tampoco es responsabilidad de los maestros, mucho menos de la Institución: “cuidar las relaciones de amistad que establece el estudiante”, es deber de los padres enseñarles a discernir: “con quien si, con quien no y con quien nunca”.

Que un niño mantenga la atención y concentración por mas o menos tiempo no esta en manos de los maestros, existen condiciones de tipo genéticas, ambientales y sociales que influyen en la consolidación de las mismas, y el maestro/guía, no puede controlar todos los factores para que inciden en los estudiantes para que consigan atender y concentrarse en los periodos que así se necesita, lo que si les corresponde es brindar un ambiente enriquecido que le permita que la experiencia fluya.

Que decir de las malas “notas”, todos los maestros desearían tener estudiantes de dieces, de excelencia, no he conocido en 25 años maestro interesado en otorgar “malas notas”, tampoco instituciones que disfruten con el bajo aprovechamiento de sus alumnos y que no diseñen estrategias por mejorar la situación de los estudiantes, sin embargo, ahora los padres necesitan que también el sistema les adecue los sistemas de evaluación, literalmente que se les personalice.

Es costumbre buscar al director o al dueño, para “quejarse” de todo lo que no hace el mal maestro, mencionando un sin número de negligencias y atropellos y exigiendo que “alguien” ponga remedio a tan aberrante realidad, una “realidad”, que no se ajusta a sus expectativas y necesidades de vida.

Padres, olvídense, la Educación no es un circo, donde se va uno a divertir, es una experiencia mas seria que requiere de compromiso, responsabilidad y voluntad, basta de quejas, entiendan que no existe mejor equipo de trabajo que: padres, maestro y niño, este sera el único camino que permita verdaderamente la experiencia de la educación, dejemos de “arreglar la vida a los hijos” y permitan a la escuela hacer su labor, asumamos las consecuencias de todos los olvidos permitidos, las ausencias presentadas y la vida acelerada.
#porunaeducaciónrespetuosa.
LIHABO

Regresa a lo personal.

De manera voluntaria y con toda la conciencia he estado observando las respuestas y necesidades proyectadas en las relaciones que se establecen entre los seres humanos.

Existe una clara convicción de encontrar respuestas sobre los procesos para conocerlos y trascenderlos.

Encuentro que cuando entramos en estado de júbilo, benevolencia y gozo, éstos traen como consecuencia una necesidad constante de comunicación e invasión de mensajes y búsqueda de conversaciones y respuestas.

Sin embargo, hay puntos de quiebre que se vinculan con la falta de sincronía en estas necesidades y proyecciones desde cada una de las personas involucradas en las relaciones.

En ocasiones, tanto es el júbilo que se pierde la concentración, atención y contacto incluso consigo mismos y que decir con los aspectos de operación y funcionalidad de las personas, en contextos laborales, familiares y sociales.

De manera recurrente se busca contacto con la o las personas, llámese: amigo, madre, esposo, hijo, novio, amante etc., y en este momento existe un punto de apalancamiento que permite atender la necesidad proyectada en segundos: las redes sociales.

Este medio, por excelencia útil para mantenerte conectado con el mundo de los no presentes, te apoya a mantenerte ausente viviendo en un tiempo y espacio virtual e irreal, entre el pasado y el futuro, pero alejado totalmente del presente.

Es aquí que nos encontramos en una terrible disyuntiva ya que por un lado, se mantiene comunicación constante con los amigos o relaciones virtuales y por otro se presentan claras deficiencias para las relaciones con las personas que se encuentran en la realidad, en la tercera dimensión.

Cuando las conexiones no aparecen o suceden en la sincronía esperada, llega una desilusión temible, y se puede observar cómo se transita del júbilo a la desilusión, del amor a la decepción, del gozo a la apatía.

Ante tantas discrepancias en las relaciones interpersonales, debemos plantearnos la posibilidad de buscar conectarse con estados y relaciones que partan de la comunicación en el presente, invitándonos así a generar espacios de encuentros humanos, de visitas inesperadas, de sincronía con el cuerpo, la mente y la emoción, definitivamente, urge regresar a la vida en el presente y dejar el tiempo muerto del pasado y el futuro al que nos invitan las relaciones cibernéticas.

Regresemos a lo personal, seamos más emocionales y menos máquinas transitemos en el amor.
Lihabo

Hablemos de la Infancia.

Escuchemos y hablemos más de la infancia. A los adultos nos corresponde cuidar de los menores, ellos aún nos necesitan, regresa a observar al niño, acompáñalo desde cualquier espacio o rol de vida que te toque jugar.

Es urgente, acompañar desde el amor y el respeto, vivir en el presente, en el aquí y el ahora nos permite atender desde la realidad tan cambiante y vulnerable a la que se enfrentan los niños y las niñas el día de hoy.

Una comunidad se ha colapsado hoy, ante hechos que son un reflejo de una sociedad decrépita y sofisticada, que a gritos evidencia que las viditas que llevamos, distan mucho de satisfacer las necesidades humanas primarias: amor, protección y sentido de pertenencia.

Y una comunidad, es parte del todo, de este mundo globalizado, donde oferta y demanda está por encima de toda experiencia sensorial, donde la carrera del tener inicia desde la propia concepción, y donde la muerte nos recuerda lo insoportablemente leves que somos.

Basta de historias y posibles causas y respuestas, venimos agrediéndonos, nacimos en el mundo de la competencia y hacemos disputas en nombre de la equidad.

Asumamos nuestra responsabilidad y ocupemos nos de la infancia, ahí están las futuras generaciones en espera de ser y estar en su comunidad, en la naturaleza, en el mundo, en el universo.

Hemos sido convocados al juego de la vida para trascender en ella y evolucionar, valdrá la pena preguntarnos como sociedad: ¿ para qué traemos estos eventos a nuestra vida?, ¿Qué nos ha venido a enseñar?.

Cada uno tendrá su propia convicción y conclusión, sus juicios y asegunes, pero si observamos la realidad, esta es fría y reveladora y nos convoca una profunda reflexión desde el rol que jugamos en este momento de nuestra historia: maestros, padres, madres, abuelos, tíos, diputado, presidente, conserje, trabajadora doméstica, secretaria… revisemos si estamos haciendo lo que nos toca, mucho por hacer, solo por hoy asume y haz lo que te toca

Elaborado por: GM Lily de Haro

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