Fromm toca otro de los puntos medulares en este trabajo de investigación, ya que sobre los juicios descansa la salud mental y felicidad de los individuos, actualmente podemos ver como el índice de suicidios, personas con sobrepeso, drogadicción, alcoholismo y muchos otros problemas sociales hablan por sí solos del grado de salud mental e infelicidad que se tiene, eso es el reflejo de la vida de los adultos que en algún momento fueron niños y sometidos de igual manera a estos juicios de valor que inician en la vida escolar con las calificaciones.

Aunque han sido pocas las personas que sin instrucción escolar o académica han conseguido resaltar de alguna otra forma, las hay y en su mayoría son genios o artistas, pues de alguna manera se han mantenido al margen de estas evaluaciones a las que cualquier individuo que curse la escuela está sometido, tal vez aquí radique el desarrollo de sus potencialidades en su máxima expresión.

Tal es el caso de Albert Einstein, quien no recibió instrucción escolar y ha dejado un gran legado a la humanidad, entre otros la teoría de la relatividad, y en uno de sus libros que relatan su biografía afirma: “Que el hombre por obra de su solo pensamiento, es capaz de alcanzar un grado de tal seguridad y pureza.

Hoy la humanidad muestra haber sido privada de la posibilidad de desarrollar al máximo su potencial humano. Únicamente le fue permitido un crecimiento parcial, unilateral basado en una adaptación a las formas de los padres y maestros.

Tal vez así padres y maestros: podrán descubrir la responsabilidad que tienen en la vida, y dejen de actuar como títeres que dicen sí a todo lo que era y sigue siendo, para ver la existencia del hombre con una visión fresca. Es el niño quien ocupa la posición importante dentro del cambio, si los adultos no bloquean o frustran esta propuesta novedosa.

Desde principios del siglo pasado, han tomado mucha fuerza los principios de la escuela nueva, pedagogos, filósofos, científicos y pensadores se han dado a la tarea de averiguar los puntos donde se encuentran las fallas escolares, y en la mayoría de los casos incide en el método, programas, docentes, estrategias, organizaciones políticas, contextos, etc. Pocos han indagado de manera formal LA EVALUACIÓN como principio de desórdenes psicopedagógicos y psicológicos en la conducta humana.

El niño necesita aprender a leer, escribir y a recibir una dosis de operaciones matemáticas. Todo lo demás crecerá a partir de sus intereses personales. El niño saciara su hambre de realización por su propio impulso, y no por el deseo y orgullo de los adultos, que dan como resultado los exámenes y los diplomados.

La autoridad escolar aún no se ha interesado por casos particulares de sociología, y esta carencia encuentra plena justificación en los reglamentos que asigna a la escuela la tarea de ocuparse solo de los estudios y los exámenes. Quien los supere recibirá un diploma.

Han pasado ya más de 70 años que estas ideas fueron expuestas por la Dra. Montessori, y ni el tiempo ha ayudado a que las autoridades educativas se ocupen de otros elementos psicopedagógicos que no sean solo los estudios o conocimientos y los exámenes, como la justificación perfecta de su quehacer, pues socialmente es aceptado este papel, no lo cuestiona, lo reconoce, lo aplaude y lo presume cuando tiene que hacerlo.

Cuantas generaciones más se tendrán que formar de manera mutilada, no se sabe, pero el tiempo sigue su curso y parece que nadie se ocupa aun de volverse hacia dentro y revisar en que raíces se encuentran los primeros signos de infelicidad, insatisfacción y tristeza o todo lo contrario, felicidad, satisfacción y alegría.

La persona es una y los medios que utiliza para aprender son mas adecuados a su personalidad y por lo tanto, su proceso de aprendizaje mejora, también mejoran sus resultados o aprendizajes finales.

Es aquí donde volveremos a tocar el punto de la importancia de no perder de vista al individuo al que se está evaluando y la relevancia que tiene su proceso formativo, y que dicho proceso no puede ni debe ser reducido a una hora de examen o a la elaboración de un trabajo final , donde no se pone de manifiesto ni el intelecto ni el desempeño humano al 100%

“La evaluación cuantitativa, sumativa y numérica sirve para obtener y comparar una serie de datos finales, mientras que la evaluación cualitativa, etnográfica y descriptiva posee virtualidades evidentes para evaluar procesos y mejorarlos”

Finalmente lo que interesa a cualquier formador de individuos, no será el resultado final, sino las posibilidades de cambio existente en los procesos al interior del aula, para comprometerse en educación con las nuevas generaciones.

Elaborado por: GM Lily de Haro

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