EL PROBLEMA ERA LA PORTEZUELA. No quería permanecer abierta.
En los Piper Cub la puerta viene en dos piezas: un trapezoide ancho para la mitad superior, con plexiglás a modo de ventana, y otro para la mitad inferior, cubierto de tela amarilla, igual que el resto del aeroplano. La mitad inferior funciona bien, porque en cuanto se la destraba cae directamente hacia abajo y su peso la mantiene allí.

En cambio, la mitad superior gira hacia afuera y tiene una traba, pequeña y débil, para mantenerla abierta mientras el piloto o el pasajero entra en la cabina o sale de ella. La traba retiene la puerta levantada durante el correteo y el despegue.

La vista desde un Cub con la portezuela abierta es una pantalla panorámica tecnicolor tridimensional con sonido estéreo, la hierba y las copas de los árboles se alejan, y el corazón remonta vuelo. El viento corre como un convertible 28 a toda marcha por la curva de la montaña, con el costado abierto en vez de la capota baja. Para chapotear en ese viento… Por eso es que la gente como yo disfruta entre aeroplanos…

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